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Lunes, 7 Noviembre 2011 16:42:24 GMT

cine experimental de vanguardia

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El Primer Manifiesto Futurista: la velocidad y la modernidad.




FuturismoEl Primer Manifiesto futurista aparece inaugurando los movimientos de vanguardia el 20 de febrero de 1909 en la revista Le Figaro de París. Pasemos a analizar los puntos más relevantes que propugna Filippo Tommaso Marinetti.


LA VELOCIDAD.

En la Vanguardia se produce una aceleración en todos los sentidos: en la producción artística y en la teórica, aceleración que se corresponde con la del proceso histórico, político, social… La rapidez de este proceso da lugar a que los elementos se superpongan.


Los movimientos vanguardistas son rápidos, se superponen y funcionan al mismo tiempo en distintos lugares. De ahí que se erijan como conceptos de vanguardia la velocidad, la simultaneidad, la espontaneidad, la instantaneidad, el dinamismo, la impulsividad… Es decir, el arte del pasado estaría resumido por los principios de estaticidad, equilibrio, armonía, y lo que hacen los futuristas es introducir, frente a esto, la dinamicidad, el concepto de contrastes, disonancias, disarmonía…


No tenemos inconveniente en declarar que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza: la de la velocidad (punto 4).


Y pasa a exaltar Marinetti al automóvil de carrera, paradigma de la modernidad y que encarna este principio de velocidad.


Vivimos ya en lo absoluto, puesto que hemos creado la eterna velocidad omnipresente (punto 8 ).


No estamos jadeantes; nuestro corazón no siente la menor fatiga, porque se ha alimentado de fuego, de odio y de velocidad…


Todo el Manifiesto se desenvuelve a través de un lenguaje cargado de expresiones que nos impregnan de sensaciones de velocidad, en un discurso rápido.


LA MODERNIDAD.

El concepto de velocidad estaría íntimamente relacionado con el de la modernidad, tema central y básico del Futurismo literario, entendida ésta como adoración a la máquina, en la que se ve un fabuloso instrumento multiplicador de los poderes del hombre. Reivindicaban el avión frente al claro de luna, las locomotoras, automóviles, fábricas… Se da preponderancia a este tipo de elementos dentro del universo poemático: Marinetti los propone como materia susceptible de poetización.


A solas con los mecánicos en las fraguas infernales de nuestros navíos, a solas con los negros fantasmas que forrajean en el vientre rojo de las locomotoras, enloquecidas …


Nos aproximamos a las tres máquinas refunfuñantes para acariciar sus petrales. Yo me tendí sobre la mía como un cadáver sobre su ataúd, pero resucité súbito bajo su volante que amenazaba cortar mi estómago


Un automóvil de carrera, con su caja adornada de gruesos tubos que se dirían serpientes de aliento Explosivo… un automóvil de carrera, que parece correr sobre metralla, es más hermoso que la Victoria de Samotracia (punto 4).


Queremos cantar el hombre que domine el volante cuya espiga ideal atraviesa la tierra… (punto 5).


Esta adoración al moderno medio de transporte también la vemos en la Canción del automóvil de Marinetti. Y sigue nuestro Manifiesto con el canto a las locomotoras ("serpientes fumadoras"), a las fábricas…:


Cantaremos a las locomotoras de amplio petral que piafan por los rieles cual enormes caballos de acero embridados por largos tubos, y al vuelo resbaladizo de los aeroplanos, cuya hélice tiene chirridos de bandera y aplausos de multitud entusiasta (punto 11).


También habla Marinetti del "buen hollín de las fábricas": "Cantaremos a las fábricas colgadas de las nubes por las maromas de sus humos" ...


Desde el punto de vista programático el problema que se plantea Marinetti es cómo en la era de la velocidad, del automatismo, se va a seguir creando como en la época de la diligencia. Así, vemos cómo en su Manifiesto presenta al automóvil frente a la bicicleta, que se cruza en el camino de la modernidad, entorpeciéndolo:


... dos ciclistas me obstruyeron el paso titubeando ante mí como dos razonamientos persuasivos y sin embargo contradictorios. ¡Un fastidio!


También en el manifiesto La Cinematografía futurista (1916) se hace referencia a que el cinematógrafo será la mejor escuela para los jóvenes: escuela de alegría, de velocidad, de fuerza, de simultaneidad y de omnipresencia:


Colorearemos el diálogo ofreciendo rápida y simultáneamente cualquier imagen que pase por la cabeza de los personajes.


SIMULTANEIDAD Y COMPENETRACIÓN de tiempos y lugares distintos cinematografiados. Ofreceremos en el mismo instante-encuadre 2 o 3 visiones diferentes una junto a otra (punto 3).





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